En el brillo de los ojos de mi hermano mayor se cocía lo que hoy bebo como infusión y dulce envidia.
Su infancia exclusiva saboreo a través de mi infancia , escondida tras las cañas en esta playa salvaje.
Yo,pequeña jerarquía invasora,no conozco extremos opuestos que deseen abrazarse a la fuerza ,
como tampoco conozco densidad espiritual que no entre en comunión con el volúmen de su sensación de vacío. Porque todo lo que bebí de su carencia de exclusividad, de mi sangre, leche en polvo para su atrasada hambre.
Pruevo a cambio todo este suero como bebida refrescante, y me visto con el humo de sus tardes.
Y soy en su sabor espectro abuelo, que permite jugar con los pliegues de sus manos experimentadas,y le pregunta qué se siente siendo mayor. Y me siento en sus rodillas a jugar al trote y al galope y... ¡ay, que te caes! .
En embriagada visibilidad de mi hermano mediano,soy voz conquistadora del porvenir.
Cofre imaginario que reserva semilla amarga. Estético cuero negro como luz , cual oro en paño.
Me conserva como piñón de la uva , como la promesa de existir algún dia en la burbujeante añadidura del refresco que nunca provó.
Excitante espectativa sobre lo que no tuvo, burbujeante acidez que beber a través de mí como caña temprana y amarga. Reserva picante como orujo,sidra y cerveza , para el cielo de su boca , en mi lengua la textura de la áspera dulzura como el azúcar de la fruta de verano.
Soy el placer enfermo que justifica la envidia dulce que nunca saboreó. Soy su acidez sonora ,a la espera de audición ,como cascada del lejano manantial que siente por providencia. Minucioso detalle de una obra , perfilado gesto, que esconde exótico sonido de viento, como olvidada música.




atravesando el brillo





flamante cabeza de buey










