Asomó el morro el león sobre una tierra helada,y le gustó tanto el reflejo de sus ojos que no vió la verdad que su boca emanaba . Se congeló al contemplarse, pero de su nariz nació la serpiente,y con ésto el deseo por la sangre caliente.
Si yo hubiera sido él,me hubiera disfrazado , para no enamorarme de mis ojos. Para que la serpiente jugara con mis labios en lugar de hacer que, con mi aliento caliente, un sentimiento viscoso despertara.
Sea entonces que el sentimiento es algo de naturaleza cálida, y el deseo es frío que busca el calor de su motivo.
Inseparable cruce de caminos.
Muy Interesante!
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